VINO NARANJA. EL RENACER DE LA ENOLOGÍA
“Hubo un tiempo en el que el vino se hacía escuchando a la viña, sin recetas ni prisas. Así lo elaboraba nuestro abuelo: dejando que las pieles hablaran, que el mosto respirara y que el tiempo hiciera su trabajo.
Este vino nace de aquella memoria, de viñas viejas, de manos pacientes y de la convicción de que lo auténtico solo necesita cariño.
Es un homenaje a la forma de entender el vino de antes, cuando cada botella guardaba la historia de una familia y de su tierra.”