La elegancia del tiempo: el rito sutil de la vendimia manual
En el corazón de los viñedos viejos, donde la escultura viva del viñedo en vaso desafía al tiempo, la recolección a mano alcanza su máxima expresión de precisión y armonía.
Bajo la tibia luz matinal que baña las arenas de nuestro terruño, ha comenzado de manera oficial la vendimia de esta añada. No se trata simplemente de una cosecha más, sino de la culminación de un ciclo natural regido por la devoción al detalle, donde la sabiduría de las viñas viejas y la maestría del corte a mano se entrelazan para dar vida a vinos de una nobleza extraordinaria.
EL ARTE DEL VIÑEDO EN VASO
Caminar entre nuestros pagos es contemplar una galería de esculturas centenarias. La conducción en viñedo en vaso, libre de espalderas y alambres, exige una dedicación absoluta y una comprensión profunda de cada planta. Esta forma de poda tradicional permite que la cepa cree su propio microclima, resguardando los racimos bajo un parasol natural de hojas.
Las viñas viejas, de rendimientos reducidos pero de una concentración inigualable, hunden sus raíces en los suelos arenosos y pedregosos. De este diálogo silencioso entre la tierra y el aire surge una complejidad aromática que ninguna tecnología moderna puede replicar. Cada cepa cuenta una historia de resistencia, sobriedad y elegancia.
«La vendimia manual no es solo recolección; es una conversación íntima entre la mano del viticultor y la historia de la cepa».

Trabajo en equipo a pie de cepa entre los pinares del terruño.

Selección manual de los mejores racimos en espuerta.
DELICADEZA Y PRECISIÓN
La vendimia manual es la máxima expresión de respeto por la materia prima. Con tijera en mano y cestos de pequeña capacidad para evitar cualquier aplastamiento prematuro, nuestros vendimiadores realizan una selección rigurosa a pie de cepa. Solo los racimos que han alcanzado la madurez fenólica idónea son depositados con suavidad.
Esta búsqueda incesante de la delicadeza se traduce en la bodega en una vinificación de intervención mínima. La sutileza en la extracción y el equilibrio en los tiempos de maceración garantizan un vino donde la fruta resplandece sin artificios, regalándonos una precisión enológica donde cada matiz encuentra su lugar exacto.
El resultado esperado para esta añada es de una armonía sublime: vinos fluidos, profundos y sedosos, dotados de una frescura vivaz y una capacidad de guarda memorable.
«Una oda al terruño, a la tradición y a la pasión de quienes elaboran el vino con el alma».

Selección manual de los mejores racimos en espuerta.

Detalle de las viñas viejas y la riqueza cromática del follaje.